domingo, 9 de marzo de 2014

LA CIENCIA
Por mucho que uno lo intenta, resulta difícil comprender como es posible que alguien utilice el teléfono móvil y al mismo tiempo crea en la videncia, la astrología y tantas otras pseudociencias. Y es que nuestra sociedad está impregnada de ciencia allí donde miremos. En cambio, la gente está sumergida en una ignorancia científica asombrosa y preocupante. Suele argumentarse que la ciencia es para los que tienen tiempo para pensar en entelequias, que la gente normal ya tenemos bastante con nuestros problemas cotidianos. Y aunque es cierto que ya tenemos bastante con los problemas que nos da la vida, la ciencia nos ha permitido vivir más y mejor. La ciencia, a través del desarrollo tecnológico que de ella se deriva nos ayuda a resolver nuestros problemas o parte de ellos. ¿Cuántas veces hemos utilizado el teléfono móvil para alguna emergencia? El teléfono móvil, ese dispositivo del que la gente tanto presume, no existiría si no fuera por la física cuántica y lo mismo puede decirse de los ordenadores. Por no mencionar los sorprendentes avances en medicina que nos han alargado la esperanza de vida. Mucha homeopatía, mucho curandero, mucha medicina 'alternativa', muchos conjuros para diversas dolencias pero cuando surge una nueva cura de verdad siempre ha sido gracias a la medicina científica. Si esas prácticas funcionan ¿cómo se explica qué hayamos tenido que esperar entre otras cosas a que apareciera Pasteur y desarrollara la vacunación moderna mejorando así nuestra resistencia a determinadas enfermedades o alergias?

La ciencia no es perfecta, eso lo sabemos. No se trata de una práctica que de soluciones perfectas e instantáneas, no actúa como una revelación mística en la que el conocimiento se vuelve accesible y comprensible por arte de magia. Para adquirir conocimiento científico se requiere esfuerzo y dedicación. 

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